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Disculpe, ¿qué es una cena clandestina?

Disculpe, ¿qué es una cena clandestina?

En un sitio escondido la mesa está lista para los comensales de esta noche.

¿Estás seguro de que es acá señor? Pregunta Juanita al conductor del carro ahora estacionado en frente de una floristería que al ser las 7:50 de la noche se encuentra cerrada.-Estoy seguro. Replica el señor.En efecto, la dirección corresponde con la que recibió Juanita en un correo electrónico 24 horas antes, en el que le confirmaban su asistencia al evento y le entregaban las coordenadas.Un poco escéptica oprime el timbre. Un minuto después se abre la puerta y es conducida a través de un largo corredor que parece no tener fin y que desemboca en un amplio comedor escondido donde otros comensales esperan ansiosos y se miran con complicidad.Juanita ha llegado a una cena clandestina, un concepto novedoso que aunque puede sonar algo incipiente en Colombia, en otros lugares del mundo lleva años conquistando los paladares y espíritus de los que andan en la búsqueda de experiencias diferentes.

Una bebida para recibir a los comensales

Ha llegado sola y eso no es un problema. Uno de los principales atractivos de este tipo de actividades es que funciona como una red social donde la interacción es presencial y no a través de una pantalla. Se va a comer, sí, pero también a conocer personas, comenzar conversaciones con extraños y conocidos, romper el hielo y hasta a hacer contactos que a lo mejor terminan en grandes relaciones de trabajo o matrimonios inesperados.

Las risas han inundado la mesa. Francisco no puede evitar contar que cuando su novia le propuso ir a una cena clandestina lo primero que pensó es que terminaría en un CAI jurándole a unos policías que el no sabía nada de nada. Aunque la verdad sea dicha, estas experiencias no tienen nada de ilegal.Desde el otro extremo Pablo, quien también ha ido solo, le dirige una mirada a Juanita quien logra disimular que su cara ha empezado a ponerse roja cuando el primer plato del menú atraviesa la mesa.Por lo general, son varios los pasos que componen la cena y detrás de cada una se esconde una inspiración. Esta noche la musa fue Tarantino y el banquete fue todo un despliegue de sabores mordaces y sarcásticos. ¿Difícil de imaginar? Sí y ese es uno de los grandes encantos de este tipo de momentos. Es la oportunidad para conocer la propuesta de cocineros que mezclan grandes sabores con una creatividad que no ve la hora de expresarse a través de un menú que a veces conoces con anterioridad y a veces no; ¡pero no te preocupes!, si te atormenta la incertidumbre por lo que vas a comer, una vez haces la reserva puedes avisar con antelación cuáles son tus preferencias y restricciones alimenticias para que la experiencia siempre sea de tu agrado.

Una noche en un comedor clandestino en la ciudad de Bogotá

Llega el postre que indica el final de la velada. El grupo de tres amigos que fueron juntos terminan invitando a los demás a un taller de parrilla que vieron en la misma página donde descubrieron esta cena, Francisco y su novia se despiden no sin antes llevarse el menú impreso de la noche, Juanita llegó sola pero se va acompañada y Camilo, el integrante callado de la velada que se la pasó tomando notas, se despide sonriente porque esa noche descubrió una nueva oportunidad de negocio.Mientras tanto, en una iglesia abandonada de la ciudad de México, 30 comensales dan por terminada su cena clandestina en homenaje al día de los muertos, 16 ingleses se quitan las vendas que cubrieron sus ojos durante la cena a ciegas que disfrutaron en el apartamento de su anfitrión y 10 chilenos doblan la servilleta que usaron en la maravillosa cena de ñoquis que acabaron de vivir.

En la cocina los chefs preparan los platos de la noche

En Colombia, la oferta es cada vez más jugosa y como para muchos encontrarla es todo un misterio, ha nacido una plataforma llamada Filo en la que además de poder descubrir las mejores opciones para vivir una cena clandestina, también podrás encontrar talleres de cocina súper útiles y divertidos, tours gastronómicos, catas y chef en casa.

Fotos tomadas en el comedor Gaitán en la Ciudad de Bogotá, Colombia.

Karola Viteri

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